¿Se pudo prevenir el colapso del observatorio?
El pasado mes de diciembre, el mundo científico quedó atónito ante el desastroso colapso del Observatorio de Arecibo, considerado como patrimonio nacional para los puertorriqueños y famoso no solo por su valor astronómico pero también por haber sido escenario de un sin número de películas de Hollywood, como Contact y James Bond.
Sin embargo, la estructura ya estaba presentando indicios de deterioro que fueron ignorados, desembocando en la pérdida absoluta de una de las más relevantes herramientas científicas para ayudar a comprender el universo en el que habitamos.
La comisionada residente en Washington, Jenniffer González, solicitó a los líderes del Comité de Ciencias, Espacio y Tecnología de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que convoque a una audiencia para conocer detalles del colapso del radiotelescopio del Observatorio de Arecibo y el futuro de esa instalación.
“Considerando la importancia de esta estructura y el papel que desempeñó en materia de seguridad nacional, ciencia, tecnología, ingeniería y educación, solicito respetuosamente una vista pública que ayudará a adquirir una mejor comprensión de los eventos que llevaron al colapso, esfuerzos de limpieza y próximos pasos para la instalación”, indicó González, en una carta enviada a la presidenta de la comisión, la demócrata Eddie Bernice Johnson, y al líder republicano, Frank Lucas.
La plataforma del radiotelescopio colapsó el 1 de diciembre de 2020, después de enfrentar fallas estructurales, en alguna medida relacionada al huracán María.
Previamente, la Fundación Nacional de las Ciencias de Estados Unidos (NSF) había indicado que iba a decomisar el radiotelescopio debido a los daños que ya tenía y los riesgos que suponía repararlo.
Cuando la NSF anunció que iba a cerrar el radiotelescopio, Johnson y Lucas indicaron que “todos los involucrados” en esa instalación deben estar orgullosos de lo que ha logrado y afirmaron que el Observatorio de Arecibo “será registrado por dejar un ilustre legado científico”.
“En el futuro, alentamos a la Fundación Nacional de Ciencias a que continúe apoyando el Centro de Visitantes y Ciencia de la Fundación Ángel Ramos como un centro activo de programación de educación y divulgación de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM) en Puerto Rico, y a explorar oportunidades de cómo usar el sitio para obtener nuevas y emocionantes ciencias en el futuro”, indicaron entonces los congresistas.
Miembros de la comunidad científica han pedido reconstruir o reemplazar la estructura.
La comisionada González dijo que quiere conocer el tracto de los $14.30 millones en fondos federales aprobados por el Congreso, luego del huracán María, para reparar el Observatorio de Arecibo y su radiotelescopio.
El triste colapso del observatorio responde a la evidente crisis fiscal por la que atraviesa la Isla. Sin un modelo financiero, su economía está basada en inyecciones de fondos federales sujetos a un cedazo administrativo de la Junta de Supervisión Fiscal, que dictamina el desembolso y uso de fondos.
El Observatorio de Arecibo permitió descubrimientos como el período orbital de Mercurio y desde él, en 1974, se enviaron mensajes hacia otros mundos con dibujos, textos y fórmulas químicas.